
Florecen casi simultáneamente. Sincronizadas por el sol, van elevándose en sus tallos en movimientos casi imperceptibles, desprendiéndose de su cromatismo con coberturas irisadas. Se desvelan tímidamente y poco después, se apagan. Se apagan.
Pero ella es nocturna, y un día mientras todos soñaban yo pude verla. Yo soñaba con ellos. Pero soñaba con ella. Me descubrí ante ella, y sus ojos titilaban aunque no había foco alguno del que capturar su luz. Y cuando igual que en mil bostezos se abrieron los mundos y toda la exuberancia se mostró con los primeros rayos, se escondió entre las sombras.
Buscarla en su noche era doloroso y encontrarla un sufrimiento mayor. Me atrapaba, me asfixiaba, me soltaba. Me mató.
No hay comentarios:
Publicar un comentario