domingo

La nación cercena.

Estamos tratando de abatirnos entre nosotros mismos. "Levanto la mano y tú me la cercenas", solo que ahora soy yo misma, el único ser que pone trabas en mi vida. somos todos, todos muertos de miedo. En algún momento minaron nuestra confianza, haciéndonos sentir inútiles a la luz del análisis de los errores ajenos. Toda la culpabilidad nacional recayó sobre nosotros, supimos que nunca fuimos demasiado buenos incluso antes de nacer, y supimos que difícilmente seríamos suficientemente buenos como para solucionar este Desastre verdadero.  
Me dicen que no encontraré salidas. Me creo que no habrá salidas. 
Me ofrecen la posibilidad obligada de marcharme. Me siento expulsada de mi país. 
Soy joven. Tengo una carrera. ¡Y paso miedo al reconocer que sé hablar alemán! ¿Me meterán en algún avión y me enviarán al exilio? 

martes

Reconfiguraciones latentes o Zero.



Una mosca vuela frente a un cuadro y se hace pájaro. Todo desubicado invita a una reordenación, el ser y el objeto de mi mundo, otro ser y un mundo nuevo, en dimensiones que podrían multiplicarse hasta el infinito. 
Me escondo entre los libros, soy humana. Me expongo a las calles, soy objeto. La calle reconfigurada sigue siendo calle conmigo dentro, y sin mi. 
Yo reconfigurada sigo sin ser nadie. 

Lo monstruoso damasiano.



Lo monstruoso se cierne sobre el mundo una y otra vez. Se cierne sobre mi cada vez que con mis ojos indago en mi propia imagen: si de mi mirada deriva un impresionismo sorprendente y feliz, inocente y lúdico cuando se dirige hacia el mundo -muy lejos de la angustiante incompresión-, lo hace también una oscuridad desesperante cuando su objetivo son las pupilas del espejo. A veces pienso si no estarán en él encerradas para torturarme cuando las busco, galerías del alma más fúnebres cuyo final siempre será desconocido e incomprensible, o cuando, sin poder evitarlo, tan solo me cruzo con ellas...