martes

Lo monstruoso damasiano.



Lo monstruoso se cierne sobre el mundo una y otra vez. Se cierne sobre mi cada vez que con mis ojos indago en mi propia imagen: si de mi mirada deriva un impresionismo sorprendente y feliz, inocente y lúdico cuando se dirige hacia el mundo -muy lejos de la angustiante incompresión-, lo hace también una oscuridad desesperante cuando su objetivo son las pupilas del espejo. A veces pienso si no estarán en él encerradas para torturarme cuando las busco, galerías del alma más fúnebres cuyo final siempre será desconocido e incomprensible, o cuando, sin poder evitarlo, tan solo me cruzo con ellas...

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