Una mosca vuela frente a un cuadro y se hace pájaro. Todo desubicado invita a una reordenación, el ser y el objeto de mi mundo, otro ser y un mundo nuevo, en dimensiones que podrían multiplicarse hasta el infinito.
Me escondo entre los libros, soy humana. Me expongo a las calles, soy objeto. La calle reconfigurada sigue siendo calle conmigo dentro, y sin mi.
Yo reconfigurada sigo sin ser nadie.
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