miércoles

Cruel.


Me mantienes atada por muñecas y tobillos, apoyada ya sin fuerzas sobre la pared de superficie helada. Sobre mi pecho vas dibujando con tu pluma afilada, vas trazando tus planes, tus palabras hirientes, tus silencios calculados, y sobre mi costado unas perpendiculares rojas. Y en mi cuello has presionado con delicadeza hasta dejar salir la perla bermeja, que has extendido alrededor, que has convertido en una franja que lucha por cercenarme.
Jamás me perdonaste el no haberte querido lo suficiente.
Mientras juegas a los médicos, para lo que yo me ofrecí voluntaria, vas destrozando en tu cobarde experimento (te corto un poquito de aquí, un poquito de allá), a ver dónde está el límite.
Cuando queden vísceras y pedazos imposibles de identificar, entonces te sentirás satisfecho.
Hasta dónde llegará tu crueldad, hasta dónde tus deseos de venganza. Irás despedazando a cada persona que no te dio lo que querías, hasta que no haya nadie a quien exigirle nada.

No hay comentarios:

Publicar un comentario