martes

Tus delitos



Fuiste haciendo una compleja recopilación aérea de fragmentos que, como era natural, con el tiempo regresaron a su esencia disgregándose y cayeron como piedras estrelladas con tanta fuerza que no podía tratarse sólo de la gravedad. Había una mano oculta, siempre lo supiste, la mano que aferra y desata con furia. Fuiste construyendo un refugio a base de brazos y pechos, y te instalaste en el centro. Fuiste componiendo una polifonía de voces cálidas. Dejaste de sentirte sola. Pero había una mano oculta... que no podía soportar la cómoda certidumbre ni la complacencia mermada. 
Un día dejaste de seguir rastros ajenos y extendiste la palma de tus manos: restos de minerales como astros candentes brillaban en ellas.

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