Ophelia. Waterhouse
Abriste la boca y se te cayeron los sintagmas adjetivales a borbotones. Después creaste una suerte de estructuras comparativas albergadoras de símiles. Las metáforas posteriores tampoco sirvieron de nada. Con sólo un beso anacrúsico y una onomatopeya podías desestabilizar las leyes cosmogónicas desde el principio. Pero las sepultaste con uno tardío, lento, y casi imperceptible.

No hay comentarios:
Publicar un comentario